Construcción
Cada obra empieza de cero porque nada quedó documentado
Una constructora termina una obra y empieza otra parecida, mismo tipo de cimentación, mismo tipo de estructura, prácticamente los mismos proveedores. Aun así, el equipo repite los mismos errores de presupuesto, los mismos retrasos de cronograma, los mismos retrabajos que ya habían pasado en la obra anterior.
Esto pasa porque el aprendizaje de cada obra queda solo en la memoria de quien participó en ella. No existe un historial de cuánto costó realmente cada etapa, qué proveedores cumplieron el plazo y cuáles no, qué funcionó y qué no. Cada proyecto nuevo empieza de cero, aunque repita algo que la empresa ya hizo decenas de veces.
Estandarizar no significa volver rígida la obra, significa guardar, de forma simple, lo que cada proyecto enseñó, para que el próximo equipo no tenga que redescubrir el mismo problema. Con el tiempo, esto se vuelve una ventaja real: presupuestos más precisos, plazos más realistas, y menos sorpresas en el camino.
